Relazioni esterne

La ruptura entre Venezuela y UE

Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y la Unión Europea (UE) fueron de máxima colaboración y cordialidad, incluso los gobiernos previos a la llegada de Hugo Chávez al poder veían en la UE un mecanismo de integración que podía ser aplicado en América Latina, resaltando el modelo de desarrollo social, económico y pluralista que reside en el corazón del proyecto europeo, un proyecto considerado como modelo para la estabilidad y la cooperación entre los países latinoamericanos. Los gobiernos venezolanos, de finales del siglo XX, también vieron en la relación UE-América Latina un aliado estratégico importante que podía ayudar a diversificar las relaciones de este último y suavizar, por decirlo de algún modo, la hegemonía estadounidense en la región, en pocas palabras era un aliado que podía llegar a ser de suma importancia.

El cambio de paradigma con la llegada de Hugo Chávez al poder

Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998 las relaciones diplomáticas de Venezuela poco a poco se transformaron de buenas a hostiles, al punto en que la administración del gobierno Chávez llega a considerar como un adversario a la Unión Europea (detrás de los Estados Unidos de América). La posición de confrontación elegida por Caracas tiene mucho que ver con las alianzas internacionales que decidió establecer con países como Cuba, Irán y Rusia. Fue precisamente la alianza con el Kremlin lo que causó un debilitamiento en las relaciones entre Venezuela y la Unión Europea, pues al momento del estallido de la crisis en Ucrania, Venezuela eligió aliarse y reconocer la anexión de Crimea a la Federación Rusa, sin embargo, el suceso que acarreó la ruptura entre Caracas y Bruselas fue el estallido de la crisis política, económica y social en el país sudamericano, que llevó a muchos venezolanos a protestar contra el gobierno de Nicolás Maduro, protestas que fueron reprimidas de manera cruenta por parte de las fuerzas del orden del país, dichos sucesos llevaron a Bruselas a imponer sanciones económicas por primera vez a un país de América Latina, sanciones que incluían entre otras cosas el embargo de armas.

Las sanciones de Bruselas a Caracas

El 13 de noviembre de 2017 los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, imponen un embargo de armas y de material que podía ser utilizado para la represión por parte del gobierno de Maduro, así como un marco legal para establecer medidas selectivas contra los responsables de dicha represión. Estas sanciones fueron ampliadas el 22 de febrero de 2021, debido a las elecciones del  6 de diciembre del 2020 para renovar la asamblea nacional, elecciones que no fueron reconocidas por los países del bloque comunitario. La medida sancionatoria incluye a 19 servidores públicos a quienes se les congelaron sus activos financieros en Europa, ampliando la lista creada por la UE en 2017, que pasa de 36 a 55 individuos, entre ellos la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y Diosdado Cabello, hombre de confianza e importante figura de la revolución bolivariana.

La ruptura entre Venezuela y UE

A causa de las sanciones impuestas a Venezuela en febrero de 2021, el gobierno de Nicolás Maduro decide expulsar a la embajadora de la Unión Europea en Venezuela Isabel Brilhante Pedrosa, que ya había sido declara persona non grata en 2020 (medida que duró solo 72 hora). El argumento usado por Maduro para expulsar a la diplomática se basa en la “agresión”, que a su juicio, fue cometida por la Unión al sancionar a Venezuela. En respuesta a tal expulsión, Bruselas decide declarar “persona non grata” a Claudia Salerno Caldera, embajadora de Caracas ante la UE, aunque esta sigue estando en Bruselas, pero sin el status de diplomática ante la UE, pues la medida de expulsión correspondería a Bélgica, país donde Claudia Salerno Caldera reside y desempeña funciones diplomáticas ante el Reino de Bélgica y Luxemburgo.

Luis Ernesto Marcoccia Navas

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